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A MAYOR
SUSTENTABILIDAD, EDIFICIOS MAS SALUDABLES
VENTILACIÓN
INSUFICIENTE EN LAS AULAS CONTRIBUYE A AUMENTAR
LOS CONTAGIOS DE LA GRIPE TIPO A (H1N1)
En un diálogo
mantenido con el diario LA NACIÓN de Buenos
Aires, publicado el martes 16 de junio de 2009,
el Director del Instituto Superior de Ciencias de
la Salud, Dr. Claudio Santa María expresaba
refiriéndose al Virus A (H1N1) entre otros
conceptos: "el virus solo puede vivir en el
aire no mas de pocas horas y en ambientes cerrados.
Se dio el 70% de los contagios en las escuelas
porque las aulas no tienen buena ventilación"
Cabe preguntarse
si es necesario estar sufriendo los efectos de una
pandemia cuya gravedad y duración todavía
es una incógnita, para que comiencen a escucharse
aisladas voces advirtiendo que la mala calidad del
aire interior de nuestras aulas escolares de todos
los niveles, es causa de contagio.
No es este un fenómeno desconocido,
solo que nunca se le ha prestado la debida atención.
Hay estudios serios realizados en la Argentina y
hay propuestas para mejorar esta situación
como la de cambiar a las actuales ventanas de aulas
por otras que contengan estructuralmente Conductos
Laterales.
La idea de este tipo de ventana
surgió al observar que, con bastante frecuencia,
en las aulas educativas de todos los niveles las
ventanas no funcionan correctamente. Las causas
de ello son una mezcla de maltrato con falta de
mantenimiento y las consecuencias son aulas con
ventanas clausuradas durante casi todo el período
escolar y, por lo tanto, aulas con ventilación
insuficiente.
Al verificar esta repetida circunstancia,
surgió la inquietud en nuestro caso (como
investigador de la Universidad Nacional de Luján)
de verificar teóricamente que caudal sería
necesario renovar para mantener calidad aceptable
de aire interior. Para ello se estimó este
caudal de renovación en base a las dimensiones
y ocupación de un aula tipo aplicando el
Código Rector de Arquitectura Escolar que
todavía se usa como referencia.
En jurisdicción de la Ciudad
de Buenos Aires, por ejemplo, se fija una superficie
mínima de 2m2 de aula por cada alumno del
jardín de infantes, de 1,5m2 para lo mismo
en el primario y aprox. 1,4m2 por cada alumno del
secundario. En la práctica, como el número
máximo de alumnos que debe de contener un
aula del jardín es de 24, que aumenta a 30
alumnos en el primario y hasta 35 en el secundario,
estamos reglamentariamente frente a aulas con superficies
entre 48/50m2.
Esta superficie sirve de base también
para fijar las superficies de aventanamientos destinadas
a iluminación y ventilación natural.
En este caso, se prevé un mínimo del
10% de la superficie en planta para iluminación
y de ello, un tercio debe de abrirse para ventilar.
Podemos decir, como caso general, que un aula de
50m2 tiene una superficie de aventanamientos de
5m2 para iluminación natural y de ellos 1/3
o sea 1,66m2 deben de abrirse, como mínimo,
para la ventilación.
En cuanto a los contaminantes más
comunes que afectan la calidad del aire interior,
estos son bacterias, virus, pegamentos, polvo, etc.
y para estimar su concentración se puede
medir como parámetro comparativo la concentración
del CO2.que emiten los propios ocupantes.
Sabemos que la cantidad de dióxido de carbono (CO2) exhalado por cada persona depende del tamaño. Para un niño en edad escolar se estiman valores de respiración entre 120 a 180 litros por hora y para los adultos entre 240 y 300 litros por hora , con concentraciones del orden de las 40000 ppm (partes por millón) para ese aire exhalado
Si el aire exterior se encuentra (supuestamente) con niveles bajos de CO2 – no mas de 350 a 400 ppm - y las actuales tendencias y reglamentaciones internacionales recomiendan no superar las 1000 ppm para el aire interior de espacios con concentración de personas (ASHRAE, 2007; Santamouris M. y Wouters P., 2006) una sencilla cuenta nos ubica en la necesidad de renovar entre 10m3/h por cada niño pequeño a 20m3/h por persona adulta. O sea, volviendo al caso de nuestra aula standard, no menos de 300 m3/h para un aula de jardín de infantes y no menos de 700m3/h para un aula del secundario. Si esta aula standard tiene una altura de 3,00m., nos encontramos en la necesidad de asegurar desde 2 renovaciones por hora para el jardín de infantes hasta 4,7 renovaciones por hora para un aula del secundario, valores que estimamos están muy alejados de la realidad cotidiana de cualquier aula, sobre todo a nivel secundario.
El siguiente paso fue comprobar
los niveles de CO2 que se alcanzaban en aulas de
la Universidad de Luján durante el dictado
de clases. Es de hacer notar que las aulas sobre
las cuales se realizó la medición
tenían sus ventanas abiertas durante todo
el tiempo que duró el ensayo. Ver Fig. 1
y 2
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Fig.1
- Sector de aulas sobre las cuales se midió
concentración de CO2 durante el dictado
de clases
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Fig.
2 - Vista interior de una de las aulas
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Los resultados de algunas de estas
de estas mediciones (Seoane M., 2005) se muestran
en las figuras 3 y 4. En ellas se puede observar
que con densidades de un alumno cada 0,85m2 - Fig.3
- se alcanza un pico de 2500ppm en poco mas de una
hora cuando se cierra la puerta del aula y con densidades
de un alumno cada 1,58m2 - Fig.4 - se alcanzan picos
de 1700ppm en el mismo tiempo. La concentración
del CO2 en el aire exterior en esos momentos era
de 250ppm (la Universidad se halla en zona rural)
y la velocidad media del viento era de 1,9m/s. Estos
valores indicaban un evidente nivel de contaminación
del aire interior debido simplemente a la presencia
de los alumnos.

Fig. 4 - Concentraciones de CO2 con densidades
de un alumno cada 0,85 m2 |

Fig. 5 - Idem anterior con densidades de un
alumno cada 1,58 m2 |
La solución aplicada
Luego de analizar distintas variantes para encontrar
una tipología de ventana que ayudara a una
mejor ventilación natural, se diseñó,
construyó e instaló una ventana con
conductos laterales como la que se muestra en Nuevas
Tecnologías (Sistema
de ventanas con conductos laterales) item de
este sitio adonde remitimos al lector para informarse
de las características constructivas y de
los resultados de las mediciones efectuadas sobre
el prototipo instalado.
Con este proceso se pudo comprobar que la ventilación
insuficiente de nuestras aulas escolares queda puntualmente
demostrada y que también existen soluciones
prácticas y verificadas que podrían
contribuir a mitigar este problema . Solo falta
la decisión de los organismos encargados
de concretar estos aportes y las empresas dispuestas
a asumir estas nuevas tipologías de ventanas.
Como recuerda el Dr. Claudio Santa María
en el dialogo: "Como decían las abuelas,
para prevenir solo hace falta abrir las ventanas
y dejar que entre el sol" Lo interesante de
este caso es que ni siquiera hace falta abrir las
ventanas para lograr que entre el sol y se ventile
lo necesario.
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