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P.
Usted hace mucho hincapié en la necesidad de
generar nuevas pautas de consumo.
E.Y.
Creo firmemente que las actuales actitudes frente
al consumo, incentivadas por una publicidad que no
reconoce límites y en donde todo lo material
y espiritual se pretende que forme parte del mercado,
nos está conduciendo al desastre.
Ya
en la Agenda para el siglo XXI, documento fundamental
surgido de la Primera Cumbre de la Tierra en 1992,
se ponía el acento en ello y establecía
que para alcanzar un desarrollo sostenible era necesario
modificar las actuales pautas de consumo.
Hay
dos maneras de hacerlo: Una por la concertación
voluntaria y consciente de todos los países
con la mediación de organismos internacionales
del máximo nivel y alta participación
ciudadana y la otra por la brutal crisis y recesión
que estalló en 2008.
La
primera hubiera sido preferible, aunque mucho mas
ardua y lenta. La segunda es la respuesta que da el
mercado a la imperiosa necesidad de disminuir las
emisiones de dióxido de carbono y atenuar la
crisis energética.
P.
Pero el precio del petróleo ha bajado...
E.Y.
Si, en forma temporal y como resultado de especulaciones
económicas y políticas. Si algo deja
en claro la actual crisis es que el mercado no es
el "regulador natural" de las tensiones
entre la oferta y la demanda que pretenden imponer
como visión sus exegetas, sino que es el espacio
de manipulación que imponen determinados grupos
y sectores para aumentar su poder.
P.
Y dentro de este esquema, ¿qué rol le
cabría a la arquitectura sustentable?
E.Y.
El de adaptarse a la crisis y mitigar sus efecto,
mostrando que puede haber otra manera de diseñar
y construir edificios, en donde prevalezca lo "natural"
ya sea como materiales utilizados, como iluminación,
ventilación, calefacción o refrescamiento.
Sin
dudas el mercado se achicará y el poder adquisitivo
disminuirá, por ello las soluciones deben ser
mas económicas que las construcciones tradicionales
aunque de mayor calidad y durabilidad, mas comprensibles
para las mayorías, posibles de ser hechas por
autoconstrucción aunque sea parcialmente, reciclables
y de profundo respecto por el entorno y la disponibilidad
de los recursos.
Hay
otra línea opuesta a esta, que es una línea
de sofisticadas tecnologías: Panasonic, por
ejemplo, está completando a un costo de un
millón de dólares el prototipo de una
casa "ecológica" de 260m2 que puede
estar en el mercado para el 2010 y que ahorraría
hasta un 75% de las emisiones de CO2.
Sin
dudas que el costo de esta vivienda será prohibitivo
para la inmensa mayoría de la población
latinoamericana. La crisis ahondará las diferencias
entre los diferentes estratos sociales.
P.
¿Desestima la posibilidad que puede brindar
le tecnología, entonces?
E.Y:
No todo lo contrario, desestimo las soluciones para
unos pocos. La investigación científica
y tecnológica está en deuda en este
tema. Necesitamos nuevos materiales a costos razonables
y estos están faltando. Después de mas
de 60 años en que los edificios fueron cada
vez mas altos, mas livianos y transparentes y, por
ende, mas consumistas de energía, es muy difícil
cambiar la tendencia. Hoy siguen siendo, desde las
viviendas hasta los edificios corporativos, el "packaging"
de nuestro valor en el mercado. Para mucha gente,
la disminución de la autovaloración
por no poder mantener esta apariencia, va a ser muy
traumática y dolorosa. Con esa mentalidad de
fondo, fue muy difícil proponer soluciones
mas racionales y eficientes, porque iban contra la
corriente. De allí el retraso tecnológico
que hoy presenciamos.
P.
¿Cómo ve el futuro para la arquitectura
sustentable?
E.Y.
Duro, pero posible. Mucho depende de la duración
de la crisis. Ya sea por aumento en la comprensión
del momento que vivimos por cada vez mas personas
o por imposición del mercado, la necesidad
de disminuir emisiones contaminantes y racionalizar
los consumos energéticos será cada vez
más evidente. De allí la necesidad de
proyectar y construir en base a parámetros
y objetivos diferentes a los actuales. No es posible
un desarrollo sostenible sin una fuerte contribución
de la arquitectura que, a su vez, sea sostenible.
Es una cuestión de lógica elemental
y racionalidad colectiva que hasta ahora no ha existido
por influencia del marketing y su mentira de prometer
sueños imposibles.
Entrevista
realizada por Eva Cajigas |